?

Log in

No account? Create an account
Yo
Fucking Nice
...varios desvaríos de una freak en internet
Seguimos volando 
3rd-Feb-2008 09:33 pm
FF: Mal Raynolds
Hola Laifchurnaler@s.

Terminada la tercera temporada de Battlestar Galactica así que probablemente haga un comentario general de la serie en algún momento a lo largo de esta semana, mientras tanto lo prometido es deuda así que la primera parte del fanfic Post-Serenity (BDM) que había pedido allymack

El Universo es energía en movimiento.

 

Átomos transformándose en iones, ondas de luz viajando a través de la espesa nada, meteoritos que colisionan fuera de órbita. Partes de un todo que algún día estuvo unido y que ahora parecen buscar su vuelta a casa incesantemente, cambiando, chocando, tratando de conectar del modo correcto, de encontrar de nuevo el lugar al que pertenecen.

 

River lo percibe de un modo tan fundamental y real como percibe su propio cuerpo, como percibe el dolor callado de Zöe a su lado.

 

-Wash está ahí- señala la espesura negra que se divisa, infinita, desde el puente del mando – no ha desaparecido, se ha perdido y se ha olvidado de ser.

 

Lo ve, lo siente, lo oye.

 

A veces pasan cerca de un asteroide y cuando el polvo de estrellas acaricia la chapa delicada de Serenity, algo suave y divertido revolotea por sus terminaciones nerviosas y River sabe que es Wash.

 

Zöe se limita a mirarla a los ojos con los brazos cruzados a la altura del pecho con expresión serena, desprendiendo ligeramente suaves olas de tristeza que nadie parece poder ver.

 

River se acerca a ella deslizando sus pies desnudos sobre el templado metal de la nave y pone su mano sobre el hombro de Zöe en un gesto demasiado rápido para guardar el decoro de lo delicado.

 

-Volverá a casa –trata con toda su fuerza de que entienda el consuelo que puede ofrecerla con certezas, sin palabras vanas ni medias verdades- algún día, todo volverá a casa.

 

Zöe simplemente la mira y Serenity se estremece en cada una de sus piezas mientras los segundos se alargan, pesados y grises, sobre el puente de mando.

 

-El Capitán quiere llegar a Kiatán en menos de una semana – la voz de Zöe se escurre calmada por los oídos de River y las juntas de la nave mientras su dolor sigue gritando en silencio, incluso después de que el ruido de sus botas se aleje por el pasillo hacia el muelle de carga.

 

Serenity llora el aceite de sus motores. Echa de menos la diversión vibrante de Wash en cada uno de los giros y aterrizajes.

 

-Lo sé – dice River en voz baja mientras se arrodilla en el suelo de la estancia- pero volverá a casa – insiste.

 

Se tumba con delicadeza bocabajo y con los brazos extendidos, abrazando con sus diminutos miembros la inmensidad de la nave, tratando de que en esos centímetros de piel contra acero ambas encuentren lo que están buscando.

 

River tampoco sabe cómo consolarla a ella así que la enseña a bailar en el Universo, virando con la gracilidad de una bailarina entre esteroides y estrellas, flirteando en sinuosas danzas con los planetas.

 

Acariciando polvo de estrellas.

 

Partículas en movimiento, energías que colisionan tratando de conectar

 

********************************************

 

Espalda Recta, cuello erguido, la muñeca derecha flexible y delicada con el codo en un ángulo perfecto de noventa grados. Inara practica la tradicional caligrafía china como el arte que es, desplazando el pincel sutilmente sobre el papiro, sujetando la manga derecha con la mano izquierda con cuidada calma. Es una de esas prácticas que requiere una elegancia natural y nervios de acero, cualidades requeridas en una verdadera Acompañante.

 

Por un momento su movimiento de muñeca se vuelve algo más brusco y la perfección de la letra se tambalea con algo de desesperación. Tiene las manos demasiado frías para que los movimientos sean todo lo fluidos que deberían. Suspira y hay algo de frustración contenida en el aire que abandona sus pulmones.

 

No hay gritos ni peleas. No hay botas machacando el suelo de chapa a su paso atormentando continuamente los pasillos ni risas desgarbadas escurriéndose por las juntas y el cacharreo diario de las comidas se ha vuelto parco y minucioso. Serenity tiene de repente demasiado espacio vacío en su interior y es la primera vez que Inara siente el frío universo estando a su cobijo.

 

-En unos días llegaremos a Kiatán – la voz del Capitán llega sin anunciarse irrumpiendo como una tormenta de aire caliente en su lanzadera – que según dicen por ahí tiene los hombres más guapos del Universo – se agarra los tirantes y levanta de lado la cabeza con una sonrisa satisfecha.

 

En realidad Kiatán es un sistema solar de siete planetas famoso por tener las vacas famélicas y haber sido la mayor cantera de Casacas Marrones de la guerra contra la Alianza pero prefiere alargar la conversación al menos unos segundos más.

 

-¿Y eso quién lo dice exactamente?

 

-Las mujeres – duda pensativo por un instante – y unos cuantos hombres también.

 

-Es curioso porque en la Agenda de Acompañantes no hay demasiadas anotaciones sobre los aparentemente apuestos hombres de Kiatán.

 

Le brillan los ojos con esa luz del gato que sabe que tarde o temprano terminará por apresar al canario y a Inara se le calientan las manos y el resto del cuerpo con esa mirada.

 

-Eso es porque los apuestos hombres de Kiatán no necesitan pagar para conseguir compañía.   Les sobra… encanto.

 

La última palabra la dice con susurro rasgado que podría cortar el aire y la respiración de muchas mujeres, no la de ella, por supuesto. No. En absoluto. Otras mujeres que no son ella. Sí.

 

-Por supuesto, y tu amplio conocimiento de los hombres de Kiatán se debe a…

 

Se le hincha el pecho de orgullo y sonríe de medio lado antes de responder lo que Inara sabe de antemano.

 

-Casualmente yo soy de una de las lunas de Megaria.

 

Esboza un falso fastidio y eleva los ojos al cielo fingiendo cierto disgusto. Después de todo, una Acompañante tiene una imagen que mantener.

 

-Debí de haberlo deducido por tu tremendo éxito con las mujeres – usa todo el sarcasmo que es capaz de expresar sin perder la compostura.

 

-Y con los hombres ¿Es que no te has fijado en cómo me mira Simon? Francamente, creo que me ha hecho bastantes más revisiones médicas de las necesarias.

 

Ese es el momento en el que el Universo implosiona y Serenity se llena de nuevo de risa, de vida y de calor. Inara se ríe como no recuerda haberse reído jamás, sin el más mínimo rastro de decoro o complacencia, se ríe con cada una de sus células cubiertas de la más cara seda haciendo vibrar el aire desde el fondo del estómago.

 

Mal se limita a mirarla por unos segundos, con los brazos cruzados sobre el pecho y sonrisa satisfecha, pagado de sí mismo – Toneladas de encanto – dice y ella se sonroja ligeramente y le maldice mentalmente mientras abandona su lanzadera.

 

Se sienta confusa delante de su gestor de citas en un vano intento de negar lo evidente. Las Acompañantes no se sonrojan si no es intencionadamente, las Acompañantes nunca abandonan la compostura, las Acompañantes nunca, nunca, nunca pierden el control.

 

Por eso abandonó Serenity la primera vez para regresar al santuario. Acompañante no es solo lo que hace, es lo que es, es lo que lleva preparándose para ser toda la vida desde que puede recordar y sabe, con una aterradora certeza creciente que algún día terminará perdiéndose a sí misma en una sonrisa burlona de Malcolm Reynolds. Donde el Universo no parece un lugar tan gélido.

 

******************************************************

 

Jayne no es un hombre al que le guste dedicar tiempo a cosas inútiles que no proporcionan beneficios económicos como… prestar atención al resto de la tripulación. Él y Serenity se sobran y se bastan para hacer la mayoría de las cosas que son necesarias hacer cuando estas rodeado de la inmensidad de la nada. Acero, metal, soldaduras de estaño chamuscado y que su muñeca derecha no esté dislocada es toda la compañía que necesita.

 

-… y entonces empecé a trabajar en el rancho de mi tío…

 

-Seguro que eras la ranchera más guapa del planeta

 

Pero lo cierto es que Simon y Kaylee se lo estaban poniendo muy muy difícil para ignorarlos como Dios manda. Sentados a la mesa de la cocina contándose batallitas con las manos entrelazadas y los pies de Kaylee jugueteando en el regazo de Simon mientras se echan miraditas y ponen tonos de voz agudos. Jayne por su parte se concentra en frotar a Vera a conciencia y no vomitar ni disparar a nadie. A Simon concretamente.

 

-Seguro que era la única mecánica del planeta- masculla cuidando de que no se caiga el palillo que mantiene entre los dientes- nuestra pequeña Kaylee siempre ha sido un marimacho ¿verdad?- se ríe entre dientes ante el ingenio de su propia gracia- como un tío con tetas.

 

Serenity vira ligera y las cajas de provisiones se revuelven pesadas e incómodas en el muelle de carga, después lo único que rompe el repentino silencio son sus movimientos rápidos mientras desmonta el cañón de Vera. Cuando levanta la vista Simon y Kaylee parecen estatuas de cera, increíblemente quietos. Bueno, no tiene ni idea de cómo lo ha conseguido pero por fin han parado de molestar con sus ñoñeces.

 

-Hun yon chú sheng – las palabras pesan más que ella pero menos que el tono indignado con el que las dice. Kaylee se levanta airada arrastrando la silla sobre el suelo metálico y dejándola caer, dejando huellas de hierro con cada paso que parece una patada y profiriendo improperios que sonrojarían a más de un mercenario, aunque si hay que ser sinceros, lo único que Jayne registra es el estridente sonido de una silla al caer y algo parecido a insultos alejándose que le suenan como a estar en casa. Sonríe mientras vuelve a la agradable tarea de mimar sus armas con vehemencia mientras el huracán Kaylee va perdiendo intensidad en la distancia de los pasillos de la nave.

 

Cuando diez segundos después ese gai si medicucho todavía no se ha largado a Jayne le pica algo y también la curiosidad y vuelve a levantar la mirada, esta vez con ese aire demente y severo que se reserva para aterrorizar a los críos molestos y para Simon que parece observarle con un expresión horrorizada similar a la de un besugo en el desierto.

 

-¿Qué?

 

-A veces me pregunto si tu cerebro está conectado con… - se para y recapacita frunciendo el ceño confundido - ¿Tu cerebro está conectado?

 

Jayne enfatiza la mirada y se cambia el palillo de lado sin emplear las manos.

 

-¿Sabes lo que sí que va a estar conectado – no espera una respuesta – Mi puño. Con tu cara.

 

El Matasanos no parece amedrentado y Jayne empieza a sospechar que tanto amenazar sin actuar está empezando a pasar factura y tarde o temprano va a tener que convencer a Mal para que le deje hacer algo al respecto, aunque eso va a tener que ser otro día porque para su propia sorpresa Simon se levanta aún con su cara de pez profundamente disgustado y –por fin- se larga.

 

Satisfecho de una vez, con los cuerpos desmontados de sus armas y cuchillos cubriendo la superficie de la mesa y la decoración confortable y gris de Serenity rodeándole, levanta ambos brazos por encima de la cabeza y entrelaza sus manos detrás de la nuca respirando hondo y sonríe contento.

 

-Esto está mejor. Sí señor.

 

De hecho está muuuuuucho mejor, al menos hasta que su vista choca frontalmente con el hueco de la escotilla de entrada y con la figura menuda de River que le observa intensamente con una postura antinaturalmente felina.

 

Se dice a sí mismo que haberse quedado sin respiración al verla no tiene importancia. Ninguna. ¿Lo de que su corazón se haya saltado un par de latidos y casi le de un infarto? Eso no son más que las consecuencias del… disgusto de ver a esa cría majara deambulando silenciosamente por cualquier sitio y desde luego no, no se debe en absoluto a que le tenga el más mínimo miedo porque no.

 

Él es Jayne, Jayne Cobb, el Héroe de Canton y no le teme a nada.

 

Bueno, quizá a un par de cosas.

 

Vale, a algunas cosas, por ejemplo a los escarabajos carnívoros (porque está convencido de que algún día se le colará alguno en los pantalones mientras se echa una siesta en algún planeta inmundo y se marea solo de pensarlo), a los espíritus (con la cantidad de gentuza a la que se ha cargado la idea de que puedan volver de entre los muertos solo para vengarse y no les pueda meter un tiro le inquieta bastante) y a las monjas (¿castidad, obediencia, humildad y austeridad por elección propia? ¿y esos horribles hábitos que pican? Solo pueden ser mujeres perturbadas) pero ¿esa chiflada? No, a esa cría definitivamente no le tiene nada de miedo, ni un poquito, ni siquiera cuando ella gira la cabeza ligeramente sin dejar de mirarle al fondo de los ojos de ese modo y se da dos golpecitos secos con el dedo índice junto encima de la sien a modo de advertencia.

 

A Jayne se le congela la sangre y se le olvida respirar hasta que River vuelve a desaparecer de su vista de un modo anormalmente silencioso y cuando una extraña sensación desagradable le recorre la espina dorsal y le provoca escalofríos se recuerda que no, eso no puede ser miedo sino alguna otra cosa totalmente distinta.

 

-Qué… fastidio... de cría – murmura en un resuello

 

Jayne se frota los antebrazos hasta que deja de tener la piel de gallina y monta a Vera cuidadosamente agarrándola con primor y cierta paranoia.

 

A su alrededor, Serenity sonríe maliciosa en el murmullo de sus motores.

 

 ********************************************************

 

La sala de máquinas de la nave es una orquesta en perfecta sincronía.

 

El zhiss zhass del subir y bajar de sus émbolos da los graves mientras que el criiiick constante de los engranajes metálicos del soporte vital aportan los tonos agudos. Pistones, válvulas, palancas… todos conocen su papel a la perfección, la nota que deben tocar sin desafinar para componer la bella sinfonía de Serenity, la que Kaylee escucha sin descanso desde un rincón.

 

-¿Ropa nueva?- Kaylee señala los pantalones marrones de Simon que parecen de un material parecido a las bayetas que utiliza para limpiar los engranajes – No parece… de tu estilo

 

-¿Esto? – Le quita importancia con un movimiento rápido de su mano en el aire – solo necesitaba algo de ropa para de estar por casa.

 

Kaylee sabe que es porque está harto de mancharse de grasa sus caras prendas que valen más del resto de cosas que hay en Serenity pero es la primera vez que considera a la nave como su hogar y la mecánica se siente un poco más ligera.

 

-Zöe no quiso jugar ayer al balón

 

Últimamente Serenity no es el hervidero de actividad que solía ser, hace semanas que nadie vuelve de un trabajo con un balazo o una oreja colgando y las últimas reparaciones de la nave después del ataque de los Reavers la han dejado en muy buen estado. Al menos de  momento. Nada de contrabandos complicados ni persecuciones de la Alianza. Todo parece estar bien, demasiado bien para que realmente lo esté.

 

Recostada en el suelo de la sala de máquinas Kaylee se apoya en Simon y Simon le mesa el pelo apoyado en Serenity que les mece con ternura entre los planetas. Kaylee no cree que haya un lugar más seguro en todo el Universo.

 

-Dijo que tenía que revisar la munición – la voz de Simon ronronea vibrando entre los motones como si fuese la letra de la canción de Serenity

 

-Jayne es el que revisa la munición

 

-Jayne mantiene una relación amorosa con la munición. Me sorprende que todavía no nos haya hecho volar en pedazos.

 

Kaylee le da un suave codazo en las costillas a Simon y se ríe con su intento de hacer un chiste gracioso

 

-¿No crees que deberíamos ayudarla?

 

-Creo que el Capitán es el único que puede ayudarla

 

Kaylee se pregunta quién ayudará al Capitan pero no llega a formular sus dudas en voz alta. Cierra los ojos y respira hondo, muy hondo, como si estuviese en una playa de arena blanca y aguas turquesas en algún planeta desconocido y desierto, con Simon peinándola con los dedos y Serenity arrullándola con mimo.

 

Hay algo de repente, un click antes de tiempo y un flash fuera de tono que le hace abrir los ojos e incorporarse como activada por un resorte. Se gira y mira a su alrededor con cierta inquietud hasta que se encuentra con los ojos del médico algo confuso.

 

-Serenity está triste

 

La sinfonía perfecta es algo menos perfecta a su alrededor

 

-Sí, todos estamos tristes.

 

A veces le gustaría zarandearle para hacerle entender pero se limita a mirarle fijamente y hablarle más despacio con la esperanza de que sus neuronas puedan así procesar la información.

 

- No, no nosotros, Serenity está triste

 

-Oh – y esa interjección duele más que alfileres entre las uñas, como si estuviese loca, como si fuese un ser inferior a quién compadecer por su simpleza – Kaylee, es una nave

 

-Yo no he dicho que no lo sea- Cruza los brazos sobre el pecho tratando de contener su enfado sin disimularlo demasiado en su tono de voz.

 

-¿Cómo sabes que está triste?

 

-¿Cómo sabes tú que algo va mal con un paciente?

 

-Eso es diferente

 

-No lo es

 

Se levanta airada del suelo y se dirige a la fuente de alimentación, mirando, buscando, revisando alguna tuerca floja o un engranaje seco – Todo va a estar bien –dice y acaricia el metal de la carcasa del motor.

 

-Todo va a estar bien – repite la voz de Simon a sus espaldas segundos antes de que sus brazos rodeen su cintura y la abrace de espaldas y Kaylee tiene que concentrarse en seguir enfadada.

 

-Si tú dices que Serenity está triste… te creo – Kaylee gira la cabeza e ilumina varias galaxias con su sonrisa- es un disparate pero no sería el primero que ha resultado ser cierto, quiero decir ¡¡Jayne revisa la munición!!

 

Gira sobre sí misma entre los brazos de Simon y se inclina de puntillas para besarle, despacio, suave, húmedo… como son los besos que prometen disparates y encienden el alma.

 

A su alrededor, Serenity se esfuerza en su sinfonía. Y suspira

 

***********************************************

 

Cuando la disposición de las estrellas a su alrededor se vuelve demasiado conocida Zöe levanta una ceja entre molesta e interrogante y se gira infinitesimalmente hacia su Capitán sin necesidad de formular ninguna pregunta expresamente.

 

-Pensé que podíamos hacer algo de… turismo – dice con demasiada vehemencia como para no ser una respuesta estudiada.

 

Las estrellas colgadas de un techo negro, fijas, esperan a que alguien alargue el brazo y las coja cambiándolas de lugar y Serenity no parece avanzar entre la inmensidad que las separa. Si no fuese porque Zöe lleva toda su vida viviendo en naves, planeando por el espacio, la maniobra sutil de River al virar el timón haciendo que las cristaleras del puente de mando se llenen de repente con la nebulosa imagen de la atmósfera circular de un planeta quizá le habría sobrecogido. Hera aparece ante sus ojos clavándose con su imagen en su garganta, en el corazón de Mal y cada uno de los repuestos de Serenity. Acurrucada en la silla del piloto, River deja por el momento los mandos mirándoles con algo de aprensión en el ceño fruncido, estremecida.

 

Serenity se estremece con ellos y hace chascar con ligereza una de las hélices de sus motores.

 

-¿Turismo? – pregunta cuando vuelve a recordar que tiene voz.

 

-Sí, ya sabes, visitar otros bares de mala muerte, cabrear a gente de otros pueblos, hacer nuevos enemigos. Relajarnos.

 

-En Hera – lo afirma pero suena como una pregunta.

 

-Vaya ¿eso es Hera? – Y cabría pensar que dedicándose a lo que se dedican, su Capitán podría mentir de forma más convincente- No tenía ni idea.

 

River retoma los mandos y comienza las maniobras de aproximación. No parece tener mucha elección a pesar de que es una idea estúpida, no que eso haya parado nunca antes al Capitán. Tampoco es que la haya parado a ella.

 

Suspira hondo como cuando se cede a los caprichos de un niño malcriado y no pierde la compostura cuando camina hacia su Capitán y se para a apenas diez centímetros de su cara.

 

-Estaré lista en diez minutos en la puerta de carga.

 

Tiene el tiempo justo de coger su chaqueta de cuero, enfundar sus armas en sus correspondientes cartucheras repartirse los cuatro cartuchos de munición por las botas y los bolsillos y esquivar al resto de la tripulación con el exquisito cuidado de unas maniobras militares.

 

Atraviesan la atmósfera con algo diferente al traqueteo habitual, Serenity se revuelve incómoda y no se queda perfectamente quieta hasta 30 segundos después de haber tomado tierra, cuando el ruido de los motores decelerando y del casco exterior enfriándose al Sol bajo la atmósfera expresan sus objeciones por ella.

 

El Capitán aparece por las escaleras  medio segundo después con una botella de whisky barato en la mano y un velo oscuro en la mirada. Zöe no tarda ni medio segundo más en averiguar lo que se propone y no puede decir que le guste.

 

-Señor, si esto va a ser una de esas sesiones de alcohol y confesiones de chicas sobre sentimientos he de decir que no creo que uno de los dos sea lo suficientemente nenaza para esto.

 

Malcolm Reynolds hace una mueca burlona y le apoya en el hombro la mano que no sostiene la botella, como si fuese a revelarle los secretos de un afeitado apurado.

 

-Tranquila, Zöe, hasta yo puedo hacer el nenaza de vez en cuando.

 

Le cuesta no elevar los ojos al cielo y escoge perfectamente ese tono confidencial que reserva para hacer planes sobre la marcha cuando las cosas salen mal.

 

-Me refería a mi, Capitán.

 

Sonríe con la mirada y aprieta el botón para que la nave se abra al exterior haciendo chirriar las bisagras de la puerta.

 

-Tú también puedes hacer el nenaza de vez en cuando.

 

El sol es amarillo y brillante como siempre lo fue y ciega sus primeros pasos por la rampa, cuando la espesura familiar del ambiente le recibe y se le prende en el alma apretando un poquito el corazón.

 

Cuando su bota se posa por primera vez en años sobre la tierra revuelta de Serenity Valley el aire le pesa en los pulmones y se olvida de que es una superviviente. A su lado el Capitán desenrosca el tapón de la botella y lo tira al suelo, está claro que no van a necesitar volver a cerrarla, se lleva el vidrio a los labios y frunce el ceño cuando traga, después simplemente alarga el brazo y le ofrece la bebida.

 

Las escarpadas vertientes del valle que se extiende ante sus pies la conocen, les conocen a los dos como ellos aprendieron de memoria cada piedra y grano de arena sobre los que se arrastraron. Un ligero viento hace que los arbustos se agiten rompiendo el silencio del valle y Zöe jamás ha oído un sonido tan ensordecedor, ni siquiera el eco estruendoso de las bombas en las pequeñas cuevas de la ladera en las que se refugiaban.

 

Coge la botella empuñándola por el cuello y deja que el licor le abrase la garganta a su paso, después comienza a andar adentrándose poco a poco en el paisaje. Dos pasos por detrás Mal da una patada a un trozo de metal que quizá algún día fue parte de uno de su Ángeles Guardianes.

 

-Lo recordaba más pequeño.

 

Zöe respira el polvo que levanta y le duele en el alma el recuerdo de aquella sensación claustrofóbica de las trincheras.

 

-Yo lo recordaba más… lleno.

 

De naves, de soldados, de amigos, de enemigos, de munición, de sacos llenos de arena, de explosiones, de cuerpos, de plegarias…

 

-Sí, eso también.

 

No queda rastro de la sangre de miles de cientos de muchachos que cubría el paisaje el día que cesó la guerra y sin embargo las heridas parecen igual de abiertas solo que más viejas.

  

La imagen de los compañeros caídos, el recuerdo de todos y cada uno de ellos tratando de aguantar solo un poco más se retuerce dentro de ella y tiene que hacer un esfuerzo increíble para respirar con normalidad. A su lado, lo que queda de un joven sargento rompiéndose en mil pedazos el día de la rendición de su bando mira al horizonte como si escondida entre las piedras del valle, siguiese esperando su fe a que viniese a recogerla.

 

Se abraza a sí misma brevemente intentando prevenir un escalofrío y recuerda. Recuerda esas otras cosas en las que no se ha permitido pensar, en la templanza de su marido cuando la abrazaba por las noches, en sus susurros al oído cuando volvían de una reyerta, asegurándole que todo iba a ir mejor. Sus chistes malos, su piel clara contra la suya oscura entre las sábanas en Serenity, sus camisas de colores estridentes entre la oscuridad del espacio en el puente de mando…

 

Da otro trago largo de whisky sabiendo que el alcohol no atenuará el dolor y no se da cuenta de que ha empezado a llorar hasta que algo húmedo y salado se cuela en la comisura derecha del labio resbalando desde la mejilla. Lagrimas silenciosas para contener el ruido de su corazón de cristal quebrado.

 

-Zöe

 

Delante de ella aparece el Capitán que ya no es aquel sargento pero sigue igual de roto. No le tiembla la voz pero le brillan los ojos. Él también es un superviviente. Le coge de las solapas y la sacude ligeramente

 

-Todavía seguimos volando- no hay severidad pero su voz es inflexible- Por ellos.

 

Sí, por todos y cada uno de ellos. Tira un poco de whisky al suelo brindando con todos los ausentes.

 

Por Wash, que murió para que ellos siguiesen siendo libres para volar.

 

-Todavía volamos- dice con voz firme.

 

El Capitán la abraza y ella se agarra a él con fuerza, cerrando los ojos e inspirando hondo el olor de su casaca marrón que huele a errores que se volverían a cometer una y otra vez.

 

Por Wash.

 


La segunda parte probablemente en un par de días. Gracias a dasku por betearme con "convincencia" . El título provisional está sacado de la BSO de Wicked: el Musical

Espero que os guste ;)
Comments 
3rd-Feb-2008 08:55 pm (UTC)

It was my pleasure :)

Amo mucho la escena de Zoe y Mal. Mucho. Más que la última vez que la lei. Y tu Serenity me recuerda a Moya.

*adds to memories*
9th-Feb-2008 12:00 pm (UTC)
No lo había pensado pero supongo que sí, que en parte escribo a Serenity como a Moya.

weird
9th-Feb-2008 09:38 pm (UTC)

Not weird really. Es lo que tiene que la nave sea un personaje más.
3rd-Feb-2008 08:56 pm (UTC)
Mucho!! Me ha gustado mucho!!! Creo que has descrito muy bien como se sienten los personajes
9th-Feb-2008 12:00 pm (UTC)
¡¡Gracias!! me alegra que te halla gustado ;)
4th-Feb-2008 06:30 am (UTC)
No tengo PALABRAS. No tengo putas palabras. Pero OH, RIVER. Y OH, MAL (me he reenamorado de él en su secuencia con Inara por... no sé, LOS TIRANTES, creo). Oh, cómo me gustaría ser capaz de escribir en este fandom pero de momento no sé y aún así estoy feliz porque TÚ lo cuidas y vales por mil autores.

omg, i am going to pimp this raitnau.

omg, love. omg.
9th-Feb-2008 12:04 pm (UTC)
Algún día te levantarás y TENDRÁS que escribir fic de Firefly. Es un hecho y lo es porque YO necesito leer ese fic que tu vas a escribir. Damn Right.

Los tirantes. Seguro que han sido los tirantes. Pimper
4th-Feb-2008 01:15 pm (UTC)
Oh, Dios. Los corazones me salen por las orejas porque tu fic es EL AMOR. River sitiendo los átomos, Inara escribiendo, Mal siendo encantador, Jayne frotando a Vera y montándola con primor (bwajajajaja! you little perv), el huracán Kaylee y Simon y su cara de besugo, Zoe rompiéndose en el desierto y Serennity afinando sus notas y esa forma tan mágica y maravillosa que tienes de convertir a esta nave en un personaje más, siempre, siempre, oh, cuits *se arodilla*

I'll be in my bunk snogging this fic.
9th-Feb-2008 12:19 pm (UTC)
::da saltitos de emoción::

Jo, es taaaaaaaaaaaaaaan guay que te halla gustado y le estés metiendo mano

((truchita))
4th-Feb-2008 05:21 pm (UTC)
Lunes y OMG FIC. Ojalá todos fueran así. Los lunes y los fics.

Jo, me dan unas ganas de abrazarles a todos... Hasta se puede oler el polvo de Serenity Valley y escuchar el ruido de los motores de la Serenity.

¿Y encima dices que habrás más? I couldn't be happier!
9th-Feb-2008 12:15 pm (UTC)
He couldn´t be handsomer...

Tía estoy muy mal. Menos mal que veremos Wicked en tres semanas.

La segunda parte es peor que la primera porque es como que todo lo interesante pasa en esta pate but still, ya tienes la segunda parte publicada ;)
9th-Feb-2008 12:19 pm (UTC)
Necesito ver Wicked YA. Si no preveo graves daños neuronales a largo plazo.

Ahora mismo voy volando (no pun intended) a leer la segunda parte, que estoy de ronda de sábado por la mañana de la f-list y aún no la he visto.
5th-Feb-2008 01:30 pm (UTC)
Wow. Me ha gustado mucho MUCHO. Lo malo de todo esto es que me vuelvo a meter en el estado depresivo echodemenosfirefly D: pero realmente llevaba ya unos días así xD
No en serio, espero impaciente la segunda parte.
9th-Feb-2008 12:11 pm (UTC)
::grins::

Me alegro mucho de que te halla gustado y lo siento por lo del estado depresivo pero la culpa de eso ¡¡es de la Fox!! ¡¡a la hoguera con ellos!! ;)
5th-Feb-2008 04:51 pm (UTC)
Vale. Vas y escribes esto cuando estoy volviendo a ver Firefly. Aquí hay una confabulación.

Dios, no se puede estar mas enganchada....
9th-Feb-2008 12:02 pm (UTC)
Ahhhhhh Amiga. Pasará algún tiempo hasta que se mitigue el odio mortal a la foz por haberla cancelado. Been there Donde That.

en cuanto al timming le puedes echar toda la culpa a Bea que es la que me ha instigado a escribir

Also me alegra verte por aquí
5th-Feb-2008 07:48 pm (UTC)
AAAAAaahhhh!! Joder! Me encanta muy mucho!!! >_< TODO es fantástico!!! Has conseguido totalmente a Jayne, TOTALMENTE!! Y esa Serenity, que está triste por más nave que sea, xnif... me encantan todos, River abrazando a la nave, Inara dibujando y poniéndose nerviosa con Mal, Mal INTESAMENTE ÉL...mmm... y la escena de Zoe y Mal última.... ¡¡¡que pasada!!! Que se me saltan las lágrimas. xnif.

¿Ahora como pretendes que vuelva a leer las "técnicas pictóricas del renacimiento"? :::te saca la lengua:::

(((cuits)))
9th-Feb-2008 12:10 pm (UTC)
Para que luego te quejes. Encima que tú pides y voy yo y escribo ¿Qué culpa tengo yo si tus fechas de exámenes son las más largas del Universo?

::grins::

Me alegra que te halla gustado, guapa
(Deleted comment)
9th-Feb-2008 12:21 pm (UTC)
Muchas de nadas por agregarte y muchas gracias a tí por leerlo.

Estoy contigo en que es de las mejores series que han existido, con unos personajes interesantes y queribles y achuchables y unos diálogos divertidos e inteligentes. No sé en qué estaban pensando cuando la cancelaron
11th-Feb-2008 11:30 am (UTC)
Sabes que siempre estoy por aquí, aunque no me manifieste
19th-Feb-2008 01:19 pm (UTC)
Me caso con esta parte : Gira sobre sí misma entre los brazos de Simon y se inclina de puntillas para besarle, despacio, suave, húmedo… como son los besos que prometen disparates y encienden el alma. y con el resto del fic.
Voy a por la segunda parte aunque no me parece bien ponerme a llorar en el trabajo.

This page was loaded Feb 20th 2018, 3:10 pm GMT.